martes, 19 de abril de 2016

¡Por fin la 4ª!

Cuando empezó la novela que pronto tendréis en vuestras manos los amigos del papel, y en vuestros dispositivos de lectura, los que quieran, os voy a contar un poco su camino.

Comencé a escribirla en 2012; el decorado no podía ser más idílico, pero no tardó en cambiar. El primer cambio brusco y doloroso fue la muerte de mi querido gato Freud. Me faltaba su atenta mirada a mis manos mientras tecleaba, su hocico pegado a la flor de la orquídea y su ronroneo cuando hacía una pausa y nos acariciábamos.

El siguiente cambio fue compartir el espacio; era necesario, no se podía elegir porque necesitábamos la habitación del otro estudio para dormitorio. Obsesiva como soy, romper el orden me descolocó bastante. Muchos libros a los que miraba el lomo mientras pensaba, vivían ahora en el pasillo. La bedita soledad se convirtió en una sensación extraña porque mi energía se dispersaba. La novela no avanzaba.

La vida sin escribir se convirtió en algo innecesario. Los días se sucedían y, supongo que por inercia, me convertí en ama de casa, algo que nunca había sido y nunca quise ser. Demasiado trabajo para los demás y muy poco para ti. Elegí la vida independiente, con espacio para el amor y la pareja, pero sin renunciar a esa libertad que había elegido, no incluyendo en el lote ser ama de casa. Los hombres no lo incluían. Si me apuras, hasta con compras diferentes por aquello de los gustos, pero comprendí que sería pasarme y en 1970, aflojé las exigencias.

―¿A qué viene ahora que nos cuente su vida? ¿No había venido aquí a hablar de su libro?―. Se preguntarán algunos a los que todo esto le importe un bledo y crean que van a oír hablar de una novela. 

Cierto, pero cuando la concebí, ni la trama ni el desenlace se parecen en nada a lo que ahora os llegará. Los personajes han cambiado. Son los años del Golpe de Estado de 1981, y no digo intento. El golpe fue parar los golpes que le venían encima a España si a la gente se le quitaba el miedo a los militares. Por eso no se lió. Eso lo puedo decir ahora, pero en el momento que sucedió, el miedo a un retroceso paralizó muchas reivindicaciones.

Sigo con la historia de Nada será igual, título de esta cuarta entrega de la saga. En otoño de 2014, llevaba ya seis meses en Madrid, hubo un conato de seguir con la novela, pero era incapaz. Empecé unas diez novelas (infumables), que esta mañana he ido eliminando sin ningún remordimiento. Algunas con setenta páginas de basura iconexa, que no obedecía a ningún argumento.
No ha sido, hasta un año después, en el nuevo escenario que os muestro, en otoño de 2015. Eliminé mucho escrito y giré el ritmo, que aburría hasta al cadáver. Miré esa libreta que uso pare recoger lo que he dicho y no repetirme en capítulos sucesivos, que eso aburre mucho, pero si no tienes cuidado, se escapa. Estaría bien poder escribir planificando, pero a mí no me funciona. En ese momento se fragua la novela que pronto tendréis en vuestras manos.

Esta novela es cosa de familia, casi... El mayor de mis hermanos, Paco, es el editor y CERSA su editorial. Tomás (fotógrafo 1953), el pequeño, es autor de la fotografía de portada y su hija Sara, la que presta una imagen a Candela. Y estoy contenta de que sea así, porque aquí he conocido mucha y muy buena gente; Facebook también me ha tendido sus brazos, hasta tal punto que muchas o la mayoría de personas que hoy considero amigas, las he conocido a través de las redes. Pero los primeros en abrirme los brazos después de cuarenta y cuatro años de ausencia, han sido mis hermanos, sus parejas y sus hijos. Hasta los más pequeños. Gracias, en primer lugar a ellos, porque Candela seguirá caminando. Y gracias también al pueblo de Madrid que me abrió los brazos y me regaló a su gente, que por cierto, muchos no son de Madrid. Ya está en marcha la quinta, pero ya os contaré.

Ya no os puedo decir más sin hacer de autospoyler (¿se puede decir así?). La portada es la misma de toda la serie. Solo cambia la fotografía.

Gracias por llegar hasta aquí.

20 comentarios:

  1. Porque eres estupenda, auténtica, grande como una cordillera enterita, como tu ciudad, como la que ahora también es tuya. Porque tu valentía y tu hacer nos asombra, por todo eso y mucho, muchísimo más, estoy orgullosa de ser tu amiga. Adelante, escritora!! Siempre estaremos ahí, a tu lado, alrededor, escuchándote, leyéndote, habitando tus historias, las de tus novelas o las anécdotas que nos cuentas con maestría y gracia, con ese ingenio tan tuyo. Felicidades adelantadas!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Qué podías decir tú si hablamos el mismo idioma?

      Eliminar
  2. Me alegro de que, a pesar de las vueltas, hayas encontrado el camino para esa novela que querías escribir. Me ha encantado cuando dices que has eliminado sin remordimiento aquello que no te gustaba. Sé que hay gente que no lo entiende, pero yo hago lo mismo. Si a nosotras no nos convence... ¿a quién?
    Ahora que has vuelto a coger el ritmo, no lo pierdas. Porque llevas razón, un día sin escribir no sabe igual para nosotras, está vacío. Yo me voy a la cama con la sensación de haber perdido el tiempo.
    No nos hagas esperar mucho.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues imagina si es un día tras otros hasta formar años. Vuelvo a ser yo.
      Gracias por estar aquí.

      Eliminar
  3. Gracias por ser como eres y por tu amistad.
    Sobre la novela, deseando leerla.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti y a tus paisanos, que tú sí eres madrileña y eres un sol. Además, nos enseñas la ciudad en el cochecito de Victoria.

      Eliminar
  4. Voy con mucho retraso en la saga, pero la leeré, tenlo claro. Quiero ver cómo ha afectado tus vaivenes personales a tu literatura. Seguro que de una forma deliciosa.
    Un abrazo, amiga

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que, una vez recuperada la paz, la ha mejorado, porque ahora no tengo nada que me cree estrés.

      Eliminar
    2. ¡Qué bruta soy! Otro abrazo para ti, Cita.

      Eliminar
  5. Eres una gran persona y una gran escritora aparte de una actriz desaprovecha. No olvidaré esos versos recitados entre amigas que nos pusieron los pelos como escarpias. Me gusta escucharte, que no oirte, cuando hablas. Eres valiente, y ahora que como tu dices ya no vendes tu tiempo, creo que estás dando una parte importante de ti.
    Sigue así AMIGA me ha encantado haberte conocido. Y deseando esa novela en papel. Te deseo toda la suerte del mundo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En todo caso la suerte es recíproca. A mí también me ha encantado conocerte y recuerdo con cariño nuestra tarde alrededor de la mesa camilla, compartiendo confidencias.
      En cuanto a lo demás... Sí. Creo que lo mío son las tablas, pero me quedé en escritora, ya ves.

      Eliminar
  6. He seguido muy de cerca todas estas aventuras y desventuras y me alegro de qye el barco no zozobrara y este en un buen puerto, el de la familia y amigos. Será un éxito. Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No solo las has seguido, amiga. Has escuchado con paciencia mis cuitas y, aunque no eres de muchas palabras, has pronunciado las justas. Pero por encima de todo estabas ahí, y eso es lo que de verdad importa.

      Eliminar
  7. Mi querida Mercedes, querida amiga...No tengo palabras. Me encanta leer tu blog y la claridad con que describes los laberintos del alma. Me siento muy afortunada de haberte encontrado y de que formes parte de mi vida. Te admiro mucho pero te quiero más. No es fácil encontrar personas tan auténticas como tú. Mucha suerte con este último libro, ahí estaré para apoyarte. (Tengo una sorpresa para ti que sé que te alegrará, pero todavía no puedo decírtela). Un abrazo de los mios, un abrazo de verdad.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Compartimos más de lo que parece, porque yo sí que te admiro a ti y a tu sonrisa. Tu generosidad para con los demás, tu saber estar y tu alegría, aunque a veces arranques girones de tu alma para regalárnosla.
      Correspondo a ese abrazo con toda mi verdad.

      Eliminar
  8. Hola Mercedes, soy otra de tus incondicioales, ya tengo el libro comprado en Amazón. Espero disfrutar con él como con los anteriores.

    Abrazos, Adela

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Encantada de conocerte y gracias por visitar mi blog, en el que, como verás, voy contando retazos de mi vida, que comparto con todo aquel que quiera saber qué hay detrás de ese enorme nombre (mi marca, como dijo su creadora Elena Blanco Moleón). Veo que también tienes un bloog, pero no he podido accder a él.

      Eliminar
    2. Hola Mercedes, no tengo blog, solo lo de Facebook, donde solo voy poniendo las noticias que veo interesantes, contesto algunas cosas de mis hijos, y las fotos de las manualidades que hago, con muebles y las cápsulas Nespresso con las que hago bisutería

      Eliminar
  9. Me encanta volverte a ver en el "candelero", nunca mejor dicho. Todos necesitamos cambios, de hecho son necesarios y sanos, aunque entiendo que con los años cada vez son más traumáticos. Lo importante es resurgir, adaptarse y no olvidarse del génesis de todo.
    Mucha suerte con tu Candela y con tu vida.
    Ya tengo la novela en mi Kindle, ahora a esperar a tener un hueco y presupuesto para ir a Madrid y hacerme con una edición en papel firmada.
    Y no te cambies nunca esas gafas que te acompañan desde hace 30 años, eso sí sería una tragedia.
    Un abrazo, amiga!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te agradezco que pases por aquí y tu apoyo a mi Candela. En cuanto a las gafas... ¡Tranquilo! No me queda fuerza para cambiar nada más.

      Eliminar